Quizás sea la persona de España a la que más veces le han preguntado: «¿pero tú, eres feliz?». Son los gajes del oficio de divulgador de la psicología positiva. Cuando lo hacen, mido la respuesta y dependiendo del contexto y del tiempo que dispongo la elaboró de una manera u otra. Mi abanico de contestaciones suele ser: «soy más que antes de comenzar formándome en esto», «soy mucho más que la mayoría», «casi siempre estoy contento».
La propia formulación de la cuestión «¿eres feliz?» constituye una trampa. No podemos contestar a esa pregunta con unos simples «sí» o «no». Esas dos respuestas solo serían correctas si nos referimos a la felicidad que sentimos en un determinado instante, en una tarde concreta o en un día específico. Así, si te encuentras alegre o tranquilo podrías decir «estoy» feliz. Y si te encuentras preocupado o furioso podrías decir que no lo estás. No digo «soy», porque me refiero a un momento concreto.
Los estados emocionales no son estables. Disfrutamos de subidones y sufrimos bajones. Aun así, resulta indiscutible que hay personas que suelen estar mejor que otras. El bienestar fluctúa y es más una escala de grises, que un folio en blanco o una cartulina negra. Por ello, es mejor medirlo con un termómetro, como hacemos con la temperatura, que con un test de embarazo. No se puede estar más o menos preñada, se está o no; pero sí se puede estar más o menos alegre o relajado.
Nuestro mundo emocional es como el tiempo atmosférico. Todos sufrimos jornadas de tormenta, nieve o granizo; como también disfrutamos de días soleados. Ahora bien, igual que hay tierras de climas extremos y otras de plácidos; existen personas de temperamentos salvajes y otras de carácteres calmados.
Es imposible que en el Ártico disfruten de un clima mediterráneo. Sin embargo, sí es posible mejorar nuestro nivel de felicidad. A mi me encanta asemejarlo con el estado de forma física del que goza alguien. Unas personas nacen mejor dotadas que otras para el deporte, pero todas podemos mejorar. Aunque no nacieras con las mismas condiciones de un deportista profesional, si entrenaras 5 días por semana, estarías más «fuerte» que el 95% de las personas. ¿Significa esto que no puedas lesionarte? No, pero aún estando lesionado durante unas semanas, estarías más en forma que la mayoría. De igual manera, hay personas que, consciente o inconscientemente, se han entrenado para ser más dichosas. ¿Significa esto que no vayan a tener días malos o pasar por épocas complicadas? No, pero aún en períodos de crisis se mantendrán emocionalmente más sanos y fuertes que la mayoría. Resulta difícil que quien entrene no esté en forma. También que quien trabaje por mejorar su vida no lo logre.
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