Amar te hace bien y odiar te sienta mal, ser altruista llena y ser egoísta vacía, sentirte acompañado te refresca y saberte sola te mata, rodearte de belleza te agrada y observar la fealdad te disgusta. Estimar, ayudar, conectar y maravillarse forman parte de 9 Pilares de la Felicidad; senderos agradables de recorrer que además te hacen mucho bien.
Los gurús de la autoayuda te piden que salgas de tu «zona de confort». Yo no lo haré. Sus recetas no suelen funcionar porque las personas somos cómodas y preferimos gozar antes que padecer. Yo prefiero comer sabroso que insípido, jugar en vez de trabajar, reír antes que llorar, bajar a subir y caminar en lugar de correr. Me gusta más lo placentero y fácil que lo doloroso y difícil (y entiendo que a ti, también).
He diseñado este libro para que te resulte fácil seguirlo. Te recomiendo que leas la introducción, pues te ayudará a comprender la filosofía que subyace a los consejos que comparto, pero podrías saltarla. Cada capítulo está dividido en artículos que pueden leerse de forma independiente. Así, en solo 10 minutos, y sin orden establecido, podrías revisar un par de «píldoras» al día, sin perderte ningún hilo de argumentación. Ahora bien, te recomiendo que los leas por orden, pues algunas ideas se integran mejor si vienen precedidas por las anteriores.
Es posible que comas de más y hagas deporte de menos. Sabes que esos son malos hábitos, pero la comodidad te puede. Los hábitos dañinos son como una pareja de la que te enamoraste hace años, y de las que sigues enganchado aunque sabes que no te conviene y te hace sufrir. Por desgracia, hay quien solo da el paso de dejarla cuando encuentra a otra (que cree que le va a hacer más feliz).
Las rutinas de la felicidad son como esa nueva pareja que conforme la vas conociendo te hace preguntarte cómo pudiste haber estado tanto tiempo con dependencia de la anterior. No te negaré que tendrás que luchar para desengancharte de algunos de tus hábitos. A algunos de ellos no podrás vencerlos, para deshacerte de otros tendrás que esforzarte mucho, pero en la mayoría de los casos, la pelea te resultará más una delicia que una renuncia.
Algunos logros exigen esfuerzos colosales: aprobar una oposición, terminar un triatlón o levantar una empresa. Ganar un premio Nobel o ser oro olímpico no está al alcance de todos. Ser muy feliz, sí. Consiste en poco más que mejorar cómo te sientes la mayor parte del tiempo. Por ello, en la búsqueda de la dicha la ruta y la meta se fusionan, el camino y el destino se confunden.
Nos canta Julio Iglesias que «de tanto correr por la vida sin freno, tanto querer ser en todo el primero, me olvide de vivir». Demasiados somos los que olvidamos qué es lo más importante. Convierte tu felicidad en tu prioridad y no seas como esos que parecen esperar a la jubilación o la siguiente reencarnación para disfrutar de la mejor vida posible.
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