De pequeña, mi hija Esther siempre me dibujaba con corbata pues durante una década trabajé con ella puesta. Luego cambié de trabajo y solo me la ponía para ir a dar clases a Escuelas de Negocios. Algunos fines de semana, les decía a mis hijos que no me verían hasta el domingo porque me marchaba a dar clase. Pero veían que salía de casa en vaqueros y se extrañaban: “¿Por qué no llevas corbata?”. “Voy a dar clases de felicidad y éstas no me las pagan”. “Preferimos que des clases con corbata”. “Algún día comprenderéis que no solo se cobra con dinero”.
El 1 de agosto de 2007 fundé junto a otros apasionados del desarrollo personal, la Asociación de Voluntariado Desata tu Potencial, la cual presido desde entonces. Nuestro objetivo es ayudar a que las personas aprendan a ser más felices y lo conseguimos con tres grandes líneas de actuación.
Por una parte, nuestros voluntarios imparten nuestro Curso de Inteligencia Emocional en más de 60 centros escolares de nuestra región. Gracias a él, cada año, unos 4.000 adolescentes descubren herramientas y estrategias para mejorar su futuro. Con ellos, trabajamos aspectos como la motivación, el planteamiento de objetivos, la maestría emocional o la asertividad. Previamente formamos a nuestros voluntarios y cuando están listos, entregan su ilusión y su tiempo de forma completamente desinteresada. Por otra parte, organizamos unos 20 talleres y conferencias gratuitas cada año sobre psicología positiva, inteligencia emocional y eficacia personal. Aunque principalmente participan nuestros socios, más de 600, los cursos están abiertos al público general. Finalmente, dos veces al año, imparto Rock your Life. Un seminario intensivo y festivo, impartido en día y medio, donde unas cuatrocientas personas descubren los 9 Pilares de la Felicidad y cómo éstos pueden transformar sus vidas.
Me admira contemplar cuánto bien hemos hecho. Al principio me asombraba observar con qué poco se puede dar la vuelta a la tortilla de muchas vidas. Muchos me preguntan qué es lo que saco de tantas horas de esfuerzo dirigiendo Desata y preparando e impartiendo mis cursos. No suelo contestar. Me entrego a Desata tu Potencial, porque muchas personas, unas conocidas y otras no, me han escrito o se me han acercado para decirme que Rock your Life les cambió la vida. Me sigue alucinando cómo el conocimiento, transmitido con entusiasmo, es capaz de mover a las personas hacia sus objetivos. Y me sigue maravillando que por muchas veces te hayan dado las gracias por mejorar sus vidas, cada nueva vez te alegra y llena tanto como la primera.
Ayudar a los demás hace que pequeños milagros se den cada día. Si todos dieramos un poco de lo mejor de nosotros en pos de los demás, nuestro mundo sería “más amable, más humano, menos raro” (como dice la canción de La Cabra Mecánica).
Sigo impartiendo Rock your Life porque éste ha convertido a muchas personas en valientes: personas que se arriesgaron a dejar trabajos que no les llenaban o romper matrimonios que les pesaban, que decidieron montar su propio negocio o marchar al extranjero a vivir, que se atrevieron a salir del armario o a adoptar un hijo. Sigo escribiendo porque los conocimientos que transmito han ayudado a muchos a desatar tu talento: hay quien ganó concursos internacionales de arquitectura o reconocimientos a ser los mejores de Europa en su profesión, hay quien comenzó sus estudios universitarios a los 40 años (y ahora es doctora), o quien decidió ser artista y consiguió vivir de ello. Sigo haciendo voluntariado porque mi seminario ha salvado vidas: a aquellos que llevaban meses emborrachándose cada día pues no encontraban sentido a su vida (y ahora son exitosos empresarios felices) o los que me confesaron que habían pensando seriamente en quitarse la vida hasta que descubrieron la psicología positiva. Sigo contando los 9 Pilares de la Felicidad porque éstos han transformado a muchas personas: a muchos les cambió la perspectiva de vida y les hizo conscientes de que podían construirse una vida maravillosa. A otros les ví renacer: vencieron su timidez, conquistaron sus fobias, esculpieron sus cuerpos.
Todos los días podemos dejar a alguien un poco mejor de lo que lo encontramos. Nunca sabes si una sonrisa, una pequeño favor, una muestra de interés, un consejo, un regalo o una simple quedada podría obrar un pequeño milagro, pero sí intuyes que ese gesto hará este mundo “más amable, más humano”. Dice un proverbio chino que “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”, yo no estoy muy seguro. Lo que sí puedo certificar es que unas simples palabras pueden cambiar la vida de muchos. También que mientras ofrezcas tu vela para encender otras velas, tu propia vela siempre te dará luz.
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